dijous, 3 de desembre del 2015

Mi querido diario

MI QUERIDO DIARIO
Querido diario,
hoy he salido a explorar con el abuelo. Los dos hemos pasado la tarde en el bosque, mirando al suelo en búsqueda de animales terrestres. Hemos encontrado unos cuantos gusanos de tierra, orugas, hormigas rojas y todo tipo de animales terrestres. Después de dos horas paseando, observando el bosque y atendiendo las explicaciones que de daba mi abuelito hemos decidido volver a casa.  
Cuando he entrado a casa mi madre ha empezado a regañarme. Como casi siempre me he saltado las clases de piano. La verdad es que lo he hecho a drede. Estoy muy cansada de que mi madre me obligue a ser una señorita. Ella y mi padre han tomado como medida prohibirme investigar con el abuelo.
Después de muchas horas de indignación he ido a hablar con el abuelo para que les explique a mis padres lo importante que es que yo aprenda ciencia. Como el abuelo también quiere que yo investigue con él ha aceptado hablar con papá y mamá.
A la media hora ha subido a mi habitación y me ha informado de que puedo seguir investigado con él. A partir de ahora solo podremos investigar los miércoles, viernes y sábados. A pesar de que el tiempo para estar con el abuelito y investigar se ha reducido estoy muy feliz porque podré seguir cumpliendo mi sueño. Espero poder ser una gran científica de mayor y enorgullecer a mis padres y honrar a mi familia.  
Querido diario,
hoy me he enterado de que tres de mis hermanos están enamorados de mi mejor amiga Lula. Estoy un poco triste porque ahora todos quieren venir con nosotras y no tenemos tiempo para hablar de nuestros secretos. La verdad que Lula no se da cuenta de lo que está ocurriendo.
Quiero creer que ella no quiere llevarse mal con mis hermanos por no estropear nuestra amistad, pero yo estaría contentísima de que les dijera que no quiere estar con ellos a la hora de ir a casa. No me gusta nada tener que compartir amiga con mis hermanos y si Lula no les dice que nos dejen en paz les diré yo que lo hagan, aun sabiendo que mamá me va a castigar durante un montón de días.


Querido diario,
hoy he tenido un concierto de piano y lo he pasado muy mal. Harry, antes del concierto, me ha dicho que era facilisimo. A lo hora de tocar, creo que por mis nervios, me he equivocado varias veces y mi profesora me ha regañado. A Lula le ha ido fatal. A ella la profesora la ha regañado mucho más que a mi. Ella había estudiado mucho para el concierto y me da mucha pena que le haya ido mal. A Harry le ha ido super bien. Cada día le admiro más, su gran capacidad con el piano y todo lo que hace es digna de admiración. Espero que algún día Lula y yo seamos tan listas como el.

El comienzo de la imaginación

En 1899 ya habíamos aprendido a dominar la oscuridad, pero no el calor de Texas. Nos levantábamos de noche, horas antes del amanecer, cuando apenas había una mancha de añil en el cielo oriental y el resto del horizonte seguía negro como el carbón. Y en ese momento empezó todo. Ese día cuando me desperté mi hermana estaba sentada en la butaca de mi habitación.
—Estoy muy asustada, la he visto— me dijo Silvia temblando.
—¿Pero qué dices? ¿A quién has visto?— le pregunté burlándome de ella. Cinco minutos después me respondió.
—He visto a mamá.— en ese momento se me puso la piel de gallina.
—Por favor Silvia, no bromees con ese tema, sabes que a papá le molesta.—
Entonces Silvia empezó a llorar. No sabía a qué venía esa broma de mal gusto, aún así la consolé con un abrazo. Podía notar su corazón latir rápidamente, las dos estábamos confusas y asustadas.
—Yo no podría bromear con algo así, sabes que me duele que mamá muriera por mi culpa.— dijo Silvia llorando cada vez más intensamente. En ese momento supe que era cierto. Silvia había visto a mamá. ¿Era producto de su imaginación o la había visto de verdad?
—¿Cuándo la has visto?— pregunté con lágrimas en los ojos.
—La vi hablando con papá en el parque. Me acerqué y observé que tenía los ojos igual que tu. Luego la escuché reír y noté que ríe igual que tu. Entonces me fui corriendo y empecé a llorar. No sabía si contártelo pero creo que debes que saberlo.—
Yo sabía que mamá no estaba muerta, ella sólo huía de una mafia. Para que la mafia no la encontrara decidimos fingir su muerte, incluso fingimos un entierro y largos meses de duelo.
Ahora Silvia la a visto y no sé si contarle la verdad. Tengo miedo a que se enfade y deje de hablarnos a mi y a papá. En cambio si no le cuento la verdad va a explicarles a todos que a visto a mamá y eso puede provocar que los mafiosos la encuentren. No sé que puedo hacer.

Resultado de imagen de dibujo de dos personas en un banco